Escrito por Tendenzias

Cabalgata por los cerros del Maipo , Chile

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A menos de una hora de Santiago ,  capital de Chile , podemos encontrarnos con  la naturaleza en su estado mas puro. El Melocoton  un tranquilo pueblo , en el que sus habitantes , solo se sobresaltan los fines de semana cuando  el turismo invade ,con coches , que van en busca de un oasis de paz y un encuentro con la naturaleza .


Todo en este pueblo es muy familiar , desde su alojamiento, que muchas veces el turista opta por las casas de familias , como sus comidas , preparadas por familias y con ese sabor a casero, a comida de la abuela.
Para el que vive en grandes ciudades , el turismo rural , lo desconecta del mundo y  le hace realmente descansar y desconectarse.El Melocoton reune todas las condiciones, para un descanso reparador.
En mi estadia , el paseo que mas experiencias me dejo y al que recomiendo , fue , fue la  cabalgata en el Maipo , nos llevo unas 6 horas entre el ascenso y descenso. Los caballos son arrendados en una casa de familia , que  se dedican al cuidado de ellos.
Nos aprontamos para salir a la mañana , llevando todo lo necesario para pasar el dia, comida, bebida , abrigo , porque siempre en las alturas refresca, y en poco tiempo nos estabamos  mezclando por curvas y senderos que nos llevarian a las montañas.
Un paseo lleno de vertigo , no aconsejable para los que sufran de el. Pasamos por estrechos caminos , que nos mostraba  paisajes increibles , pero siempre  bordeando las montañas y con la adrenalina  de estar siempre como al borde del precipicio.
El silencio es increible , solo los pasos de los caballos hacian eco,como fondo , la cañada, con una vegetacion plagada de distintos verdes , cactus, de golpe el sonido de los pajaros nos sorprende y a veces porque no nos asusta.
Llegamos a la Petaca, las pendientes , que nos hace temer y a la vez tratar de confiar en el caballo , que parece conocer tanto el camino, que esquiva sin equivocarse, todos los inconvenientes.
Luego de llegar a una explanada  donde hacemos la parada para poder descansar ,comer y comentar  la experiencia vivida con los otros viajeros, comienza el descenso.
A pesar del vertigo que me invade, puedo disfrutar  de paisaje , con pricipicios , que te hacen subir  la adrenalina de manera increible , pero tambien , es impagable ver la puesta del sol , como poco a poco se oculta en medio de las montañas.
Cuando ya  comenzamos a escuchar los ruidos de la cibilizacion , sabemos que la cabalgata llega a su fin.
Cenamos en  la casa de unos lugareños, un popurri de las comidas tipicas y dormimos en casa de los mismos.
Realmente , para el que guste de la naturaleza , es un paseo que no se pueden perder.

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